El mundo de los negocios está lleno de contradicciones. Las empresas fijan sus metas a corto, a mediano y a largo plazo, pero muchos de sus empleados no lo asimilan tal como espera la dirección, a pesar de contar con juntas suficientes y un buen presupuesto para la capacitación, logran pocos resultados. ¿Por qué nos cuesta tanto?

Las cosas tienen sus razones naturales, las cuales generalmente no tomamos en cuenta a pesar de que somos una especie, producto de la evolución en el tiempo a través de la historia. En cada año contamos con las 4 estaciones, cada una con su propio sentido y enseñanza: el invierno es preparación, la primavera es para sembrar, el verano para cultivar y el otoño para cosechar, repitiéndose eternamente.

Así es como circula la energía cuánticamente. En las empresas, al igual que en toda actividad humana, estos 4 ciclos son procesos infalibles y en cada uno de ellos existe su razón de ser y su sabiduría. Sin embargo, seguimos cometiendo errores en la interpretación de su enseñanza, por lo que causamos graves reveses: a veces no preparamos la tierra y tenemos pobres resultados, o tal vez sembramos en invierno y nos quejamos de la mala suerte, o nos apresuramos a cosechar sin haber cultivado, y hasta puede ocurrir que lo sembrado no corresponda a la capacidad de cultivo.
Cuando la mayoría del equipo asimila los principios naturales, las cosas fluirán como el tiempo que circula entre las 4 estaciones. Los ciclos pueden ser breves o largos, pero si se trabajan con pensamiento filosófico tendrán mayor probabilidad de éxito.